Sobre el proyecto
UniTools lo lleva una sola persona. Esta página le cuenta qué hay en el sitio, cómo se escriben las calculadoras de la sección española y de dónde sale cada cifra que devuelven. También quién responde por ellas y a qué dirección escribir cuando algo no cuadre.
Qué es UniTools
UniTools es un sitio de calculadoras. Está en theunitools.com y se organiza por países, no por idiomas: la sección española, en /es/calculadoras, reúne 272 calculadoras escritas conforme a la normativa española.
Al lado hay un recetario, /es/recetas, con 501 platos: ingredientes, cantidades y tiempos, con las conversiones ya hechas.
Existe además una sección alemana, /de/rechner, con 277 calculadoras construidas sobre la normativa alemana. Ninguna de las dos es traducción de la otra. Comparten el código, pero ni una sola cifra.
Por qué aquí no hay calculadoras traducidas
Una calculadora no es un texto. Al traducirla cambian las palabras de la pantalla y siguen intactas las reglas de dentro, que son las que dan el resultado. Una calculadora de nóminas de otro país, traducida al español, sigue calculando la nómina de aquel país aunque las etiquetas estén en español.
El IRPF lo deja claro. El impuesto se parte en dos mitades, una estatal y otra autonómica, y cada comunidad de régimen común aprueba su propia escala autonómica: el mismo sueldo bruto no deja el mismo neto según dónde resida quien lo cobra. El País Vasco y Navarra van aparte, con un IRPF foral propio que no es una mitad de la escala estatal, y Ceuta y Melilla tienen su deducción. Ese parámetro no existe fuera de España, así que una calculadora traducida no tiene siquiera dónde ponerlo.
Aquí el parámetro está donde cambia el resultado. La calculadora de días hábiles le pide la comunidad autónoma y descuenta sus festivos, no una lista estatal: entre Cataluña y Madrid el resultado se mueve un día entero, porque unas comunidades hacen fiesta el Jueves Santo y otras el Lunes de Pascua. La del IRPF, en cambio, aplica hoy la escala general y así lo dice en su propia ficha: la parte autonómica sale como referencia, no como la escala de su comunidad. Preferimos decírselo a fingir que sí la aplica.
Lo mismo pasa con todo lo que depende de una norma local. Por eso la sección española está escrita entera aquí, con sus propias reglas, y no adaptada de la de otro país.
De dónde salen las cifras
Todo número que venga de una norma lleva anotada la fuente de la que sale, y la lista está debajo de cada calculadora, a la vista. Son el BOE y los boletines oficiales de cada comunidad, con la fecha de la versión aplicada, y junto a ellos el INE, el Banco de España, el Ministerio de Sanidad, la DGT o el Centro Español de Metrología, según de qué hable la herramienta.
Ninguna cifra se pone de memoria ni se copia del resultado de otra web: copiar el resultado ajeno es heredar sus errores sin poder verlos. La comprobación se hace con el texto de la norma delante, no con otra calculadora, y cada herramienta se repasa así antes de publicarse.
Donde la fuente citada todavía no es el texto oficial sino una publicación profesional que lo resume —ocurre en alguna herramienta fiscal—, está escrito ahí, con nombre y enlace. Usted ve en qué se apoya la cifra y decide si le basta; y esas son las primeras que se cambian en cuanto el texto oficial cubre el mismo dato.
Cuando una regla no se puede confirmar, la herramienta lo dice en vez de inventarla. Las dos fiestas locales de cada municipio no están en ninguna norma estatal —las aprueba el ayuntamiento y salen en el boletín provincial—, así que la calculadora de días hábiles no las adivina: abre una casilla para que las reste usted. En la sección alemana ocurre lo mismo con las clases de retención V y VI, que exigen el Programmablaufplan oficial: la herramienta avisa de que ese caso no está cubierto. Es preferible una respuesta incompleta a una cifra convincente que nadie ha comprobado.
Lo que estas herramientas no son
Una calculadora sirve para hacerse una idea con números correctos y para preparar una conversación, no para sustituir a un asesor fiscal, a una gestoría o a un profesional sanitario.
Las herramientas de salud no son un producto sanitario en el sentido del Reglamento (UE) 2017/745: no diagnostican, no tratan y no sustituyen una consulta. Un índice de masa corporal o unas calorías estimadas son una referencia estadística, no una lectura de su estado.
Los cálculos fiscales tampoco constituyen asesoramiento fiscal. Cada herramienta dice en su ficha qué no aplica —la del IRPF, por ejemplo, deja fuera el mínimo personal y familiar, las deducciones autonómicas y la base del ahorro—, y en lo que afecta al dinero o a la salud conviene contrastar el resultado con quien responde de él por escrito.
Quién responde y cómo avisar de un error
El sitio lo hace una persona: escribe las herramientas, busca las fuentes, revisa cada calculadora antes de publicarla y responde por lo que hay en pantalla.
No hay empresa detrás. No existe sociedad, ni oficina, ni teléfono, ni número de registro que enseñar. Responsable del sitio: Oleh Solonin, Francouzská 97, Brno, República Checa. Contacto: oleg3589368@gmail.com, y contesta la misma persona que hizo el cálculo.
Si encuentra un error, escriba a esa dirección con la dirección de la página y los datos que introdujo. Con eso se puede reproducir el fallo; sin ello casi nunca. Si además indica la norma o el importe que esperaba, la corrección llega antes.
Los errores confirmados se corrigen, y la calculadora que no se pueda corregir se retira: una herramienta que se equivoca hace más daño que una que no existe. No hay formulario ni centro de ayuda. Escribe una persona y contesta una persona.
Cuentas, privacidad y analítica
Los cálculos se hacen en su navegador: los importes, pesos y fechas que escribe no se envían a ningún servidor ni quedan guardados, salvo que pulse guardar o compartir. Para usar las calculadoras no hace falta registrarse. La cuenta es opcional y gratuita —correo y contraseña, o acceso con Google—, sirve para guardar cálculos, favoritos y ajustes, y se borra entera con un correo a la dirección de arriba.
El sitio lleva su propio recuento de páginas vistas, sin cookies ni dirección IP, y además usa dos servicios de analítica, Yandex Metrica y Microsoft Clarity, para ver dónde estorba la interfaz. Registran cómo se navega —páginas, clics, desplazamiento y movimiento del ratón—, no lo que usted teclea: el contenido de los campos va enmascarado en la grabación. No se cargan hasta que usted lo acepta en el aviso de cookies, y el consentimiento se puede retirar cuando quiera desde el enlace «Cookies» del pie de página.
Uno de los dos, Yandex Metrica, es de una empresa rusa, de modo que esos datos salen del Espacio Económico Europeo; la base de la transferencia es su consentimiento expreso, previsto en el artículo 49.1.a del RGPD. Qué se envía exactamente, cuánto tiempo se guarda, cómo oponerse y cómo reclamar ante la Agencia Española de Protección de Datos está detallado en la política de privacidad, en /es/privacidad.