El finiquito no es una indemnización: es dinero que ya has ganado y todavía no has cobrado. Se paga en cualquier salida —despido, fin de contrato o baja voluntaria— y firmarlo no impide reclamar después si las cuentas no salen.
Los tres conceptos
Días trabajados del mes de salida: el salario diario por los días efectivamente trabajados, incluidos festivos y fines de semana intermedios.
Vacaciones devengadas y no disfrutadas: por convenio suelen ser 30 días naturales al año, que se generan a razón de 2,5 días por mes trabajado. Si te vas en julio habiendo disfrutado cinco días, te deben la diferencia.
Pagas extra: cada una se devenga a lo largo de seis meses. Si cobras la de verano en junio y te vas en noviembre, llevas cinco meses generados de la de Navidad. Con las extras prorrateadas en doce pagas este concepto no existe: ya lo has ido cobrando mes a mes.
Lo que no debería aparecer
El finiquito no incluye la indemnización por despido, que va aparte y con su propio cálculo. Tampoco descuenta el preaviso salvo que seas tú quien se marcha sin darlo, en cuyo caso la empresa puede descontar los días de preaviso incumplido.
Del importe bruto se descuentan cotización e IRPF, igual que en una nómina normal.