En español los números se escriben separados a partir del treinta: 1 234 es mil doscientos treinta y cuatro. Solo del dieciséis al veintinueve van en una palabra —dieciséis, veintiocho—, y la conjunción «y» aparece únicamente entre decenas y unidades.
En contratos y cheques el importe se repite con letra. La razón es la seguridad: a una cifra se le puede añadir un dígito, a una palabra escrita apenas.
Uno, un y una
Solo, se dice uno; delante de un sustantivo masculino se apocopa en un: un euro, veintiún euros, treinta y un céntimos. Es el error más frecuente al redactar un importe, porque «veintiuno euros» suena mal pero se escribe a menudo.
Delante de un sustantivo femenino se usa una: veintiuna toneladas. La calculadora aplica las formas del masculino, porque euro y céntimo lo son.
Cien o ciento, y los cientos irregulares
Cien se usa exacto o delante del sustantivo: cien euros, cien mil. Con algo detrás pasa a ciento: ciento uno, ciento cincuenta. Y mil nunca lleva delante un — se dice mil euros, no un mil euros.
Los cientos tienen tres formas que no siguen el patrón: quinientos, setecientos y novecientos. No son quinientos por «cinco cientos», ni «sietecientos» ni «nuevecientos», y ahí es donde suele fallar quien escribe de oído.
Céntimos en España, centavos en América
La centésima parte del euro es el céntimo; la del peso y la del dólar, el centavo. La palabra cambia con la moneda, no con el país de quien escribe, así que un contrato en pesos lleva centavos aunque se redacte en Madrid.
El dólar es además la única de las tres que hace el plural en -es: un dólar, dos dólares. Euro y peso siguen la regla normal, y las tres se apocopan igual delante del número uno — un euro, un peso, un dólar.
La cifra también se coloca distinto. En España el símbolo va detrás y separado: 1.234,56 €. En América va delante y pegado: $1,234.56 — y ahí el punto y la coma cambian de oficio, cosa que la calculadora entiende: puedes pegar la cantidad tal como la tienes.