La notación científica escribe cualquier número como una cifra antes de la coma multiplicada por una potencia de diez. 0,000045 pasa a ser 4,5 · 10⁻⁵: más corto, sin ambigüedad y sin ceros que haya que contar al leer.
La notación de ingeniería hace lo mismo, pero limita el exponente a múltiplos de tres. Eso encaja con los prefijos del SI: 45 · 10⁻⁶ son 45 unidades micro.
Las cifras significativas dicen algo
1,50 · 10³ y 1,5 · 10³ son el mismo número, pero no la misma precisión. La primera escritura afirma tres cifras seguras y la segunda solo dos; con datos medidos, esa diferencia es de fondo, no de estilo.
Precisamente por eso existe esta escritura: en 1 500 no se distingue si los ceros están medidos o son solo relleno. La notación en potencias deshace esa ambigüedad.
Los prefijos del SI
De kilo, mega, giga y tera hacia arriba hasta quetta, y de mili, micro, nano y pico hacia abajo hasta quecto: cada escalón vale mil. Los cuatro más recientes —ronna, quetta, ronto y quecto— se aprobaron en 2022.
Hay que cuidar mayúsculas y minúsculas: M es mega y m es mili, mil millones de diferencia. Con kilo la lógica se invierte respecto a lo esperado, porque se escribe en minúscula mientras que los prefijos desde mega van en mayúscula.