Está disparando a 1/125 con f/2,8 e ISO 100 y quiere cerrar hasta f/8 para que salga nítida toda la fila de gente. Cerrar tres pasos deja pasar ocho veces menos luz; subir de ISO 100 a ISO 400 devuelve dos de esos pasos, y el que falta lo paga el obturador: la velocidad equivalente son 0,0163 segundos, o sea 1/60.
Debajo aparece además el valor de exposición. Las dos combinaciones dan EV 9,9 a ISO 100, y coinciden precisamente porque describen la misma luz. Esa escala también va por pasos: EV 15 es el pleno sol de la regla del 16 (f/16 y 1/125 con ISO 100), así que 9,9 está unos cinco pasos por debajo.
Un paso es la mitad o el doble de luz
Los tres ajustes gobiernan lo mismo, la luz, pero en unidades distintas. El tiempo y el ISO se mueven doblando: de 1/125 a 1/60 hay un paso, y de ISO 100 a ISO 200, otro. El diafragma se mueve multiplicando por la raíz de dos, porque lo que dobla es el área del agujero y no su diámetro: 2,8 × 1,414 da 3,96, que la escala redondea a 4; 4 × 1,414 da 5,66, que es el 5,6 de siempre.
De ahí la serie 1,4 – 2 – 2,8 – 4 – 5,6 – 8 – 11 – 16, donde cada número es un paso justo. Como los tres ajustes hablan la misma lengua, un paso perdido en uno se puede recuperar en cualquiera de los otros dos, y eso es todo lo que hace esta calculadora: contar pasos y devolverle el tiempo que cuadra las cuentas.
La misma exposición no es la misma foto
Igualar la luz no iguala la imagen. Con un 50 mm de fotograma completo enfocado a 3 metros, a f/2,8 hay algo más de medio metro de profundidad de campo, de 2,7 a 3,3 metros con el círculo de confusión habitual en fotograma completo, 0,03 mm; a f/8 pasa a ser casi 1,9 metros, de 2,3 a 4,2. Mismo brillo y otra fotografía.
Con la sensibilidad ocurre lo propio en sentido contrario: ISO 400 en lugar de ISO 100 son dos pasos más de ruido y entre uno y dos pasos menos de rango dinámico, y una velocidad más larga admite más movimiento, el del sujeto y el del pulso. La calculadora reparte luz; qué ajuste conviene mover lo decide usted.
Cuando el que manda es el obturador
La regla vieja dice que a pulso no conviene bajar de uno partido por la distancia focal: con un 200 mm en fotograma completo, 1/200, que en el dial real es 1/250; en APS-C hay que multiplicar por el factor de recorte, y un 1,5× lleva a 1/300. Si la cuenta anterior le deja en 1/60 y lleva ese objetivo, lo que saldrá no será una foto oscura sino una foto movida.
La salida es mover el ISO en vez del tiempo. De 1/60 a 1/250 hay dos pasos, así que ISO 400 se convierte en ISO 1600 y el diafragma se queda en f/8. Escriba 1600 en el campo del nuevo ISO y verá que salen 0,0041 segundos, que la escala redondea a 1/250. La estabilización regala dos o tres pasos frente al pulso, pero ninguno frente a un sujeto que se mueve.