Un 50 mm a f/2,8 enfocado a 3 metros en un cuerpo full frame deja nítido desde 2,73 hasta 3,33 metros: sesenta centímetros de margen para colocar a alguien. El mismo encuadre resuelto con un 25 mm a f/2,8 en micro 4/3 va de 2,50 a 3,75 metros, más del doble de zona nítida, porque el sensor pequeño necesita la mitad de focal para ver lo mismo.
El dato que más rinde en la práctica es el tercero. La distancia hiperfocal es el punto que, una vez enfocado, extiende la nitidez desde su propia mitad hasta el infinito: ese mismo 50 mm a f/2,8 la tiene en 29,8 metros, así que enfocando ahí queda resuelto todo lo que haya de unos 15 metros en adelante. Con un 24 mm a f/8 baja a 2,42 metros y la nitidez arranca ya en 1,21.
El círculo de confusión es un acuerdo, no una constante
Los 0,03 mm que esta calculadora usa en full frame no son una propiedad de la óptica ni del objetivo: son un convenio sobre qué mancha de luz sigue pareciendo un punto. Sale de imaginar una copia de unos 20×30 cm mirada a unos 25 cm de distancia. Ampliar el fotograma de 36 mm hasta ese ancho multiplica por algo más de ocho, y esos 0,03 mm se convierten en un cuarto de milímetro sobre el papel. Que eso «sea nítido» es una tolerancia acordada, y bastante generosa: un ojo atento separa a esa misma distancia detalles tres veces más finos.
De ahí que en sensores menores la cifra se estreche —0,02 mm en APS-C y 0,015 en micro 4/3—, porque la misma copia exige más ampliación. Y de ahí también la advertencia: al mirar el archivo al 100 % en pantalla no hay copia ni distancia de observación, se está examinando el grano. En un full frame de 24 megapíxeles cada píxel mide 0,006 mm, así que los 0,03 mm del convenio son cinco píxeles de ancho. Si usted exige nitidez de un solo píxel, la hiperfocal de ese 50 mm a f/2,8 se va de 29,8 a casi 149 metros. Visto al 100 %, cualquier número de esta página resulta optimista.
Cómo se usa la hiperfocal en el campo
En paisaje, enfocar al infinito desaprovecha media imagen. Con el 24 mm a f/8 del ejemplo, enfocando al infinito lo nítido empieza en 2,42 metros; enfocando a esos mismos 2,42 metros empieza en 1,21 y sigue llegando al infinito. Es el metro y pico de primer plano —la roca, la orilla, el sendero— que separa una foto con profundidad de una postal.
Dos cautelas prácticas. La primera es que casi ningún objetivo moderno lleva escala de distancias fiable ni tope mecánico en el infinito, de modo que conviene enfocar en manual sobre algo que esté realmente a esa distancia y comprobarlo ampliando en la pantalla trasera. La segunda es que cerrar sin freno se paga: el disco de difracción alcanza el propio círculo de confusión hacia f/22 en full frame y ya hacia f/11 en micro 4/3, y esa pérdida la fórmula no la contempla. Entre f/8 y f/11 está casi siempre el punto de equilibrio.
El otro extremo: retrato
Un 85 mm a f/1,8 enfocado a 2 metros deja nítido de 1,97 a 2,03 metros: 5,7 centímetros en total, y algo menos de la mitad por delante del punto de enfoque. Basta con que el modelo se incline un poco, o con que usted se recoloque medio paso, para que los ojos salgan del margen mientras las orejas entran. Por eso en retrato se enfoca sobre el ojo más cercano y se vuelve a enfocar en cada toma, en lugar de fiarse del primer bloqueo.
Conviene además leer los dos límites como lo que son: no hay una frontera donde la imagen deje de ser nítida de golpe. El desenfoque crece de forma continua, el único plano realmente nítido es el enfocado, y lo que marcan el límite cercano y el lejano es dónde el desenfoque alcanza la tolerancia acordada. Cerca de esas fronteras la nitidez ya es la justa; el margen cómodo está en el centro.