Un móvil grabando en 4K a 60 fotogramas por segundo (fps) trabaja en torno a 100 Mbit/s. Diez minutos así ocupan 7,5 GB: cien megabits por segundo son doce megabytes y medio, y en seiscientos segundos salen 7.500 megabytes. En una tarjeta de 64 GB caben ocho vídeos de esos, o poco más de una hora y veinticinco minutos de grabación seguida.
El cálculo es una multiplicación sencilla, y aun así casi todo el mundo se equivoca por dos motivos concretos: los megabits de la cámara frente a los megabytes del ordenador, entre los que hay un factor de ocho, y los gigabytes del fabricante frente a los que muestra el sistema operativo, que convierten «64 GB» en 59,6 GB en pantalla. A eso se suma que la tasa de bits casi nunca es constante.
Un factor de ocho entre megabits y megabytes
La tasa de bits se mide en megabits por segundo y el espacio en disco en megabytes. Un byte son ocho bits, así que 100 Mbit/s equivalen a 12,5 MB cada segundo. Quien confunde las dos unidades se equivoca por un factor de ocho: el resultado le sale ocho veces mayor o menor de lo que el archivo ocupa en realidad.
La pista está en la letra: «Mb» en minúscula es megabit, «MB» en mayúscula es megabyte. Las cámaras y las conexiones a internet hablan siempre en bits; el explorador de archivos habla siempre en bytes. Una cámara a 50 Mbit/s escribe 6,25 MB cada segundo y llena 22,5 GB por hora grabada.
Los 64 GB que el ordenador ve como 59,6
El fabricante cuenta un gigabyte como mil millones de bytes. El sistema operativo lo cuenta como 2³⁰, es decir, 1.073.741.824 bytes. Una tarjeta de 64 GB contiene 64.000 millones de bytes de verdad, pero al dividirlos entre esa cifra mayor aparecen 59,6 en pantalla. No falta nada ni nadie ha engañado a nadie: son dos maneras de nombrar la misma memoria.
Esta calculadora trabaja con la cuenta del fabricante, la misma que va impresa en la tarjeta, para que el resultado encaje con lo que usted compró. Si lo compara con lo que muestra el explorador de archivos, reste alrededor de un 7 %: aquellos 7,5 GB de archivo se verán como 6,98 GiB, y la tarjeta de 64 GB como 59,6 GB.
La tasa de bits variable mueve el resultado
Casi todas las cámaras codifican con tasa variable. Un plano fijo de una pared blanca consume poco; la nieve al caer, las hojas que mueve el viento o las olas al romper consumen mucho más, porque hay más detalle que cambia de un fotograma al siguiente. La cifra de la ficha técnica es el máximo o el promedio previsto, nunca una constante.
En la práctica conviene dejar un margen de un veinte por ciento y no llenar la tarjeta hasta el borde. Si el cálculo dice que caben 85 minutos a 100 Mbit/s, planifique unos 70 y lleve una segunda tarjeta encima antes que confiar en el último minuto libre.