Un objetivo de 35 mm montado en una cámara APS-C de Nikon o Sony encuadra como un 52,5 mm de fotograma completo: el ángulo diagonal se estrecha de 63,4 a 44,8 grados. Es el mismo cristal, con la misma cifra grabada en el barrilete; lo único que ha cambiado es cuánta escena cabe dentro.
La calculadora hace las tres cuentas de golpe: la focal equivalente, el ángulo de visión en diagonal y el diafragma equivalente, que es el dato que casi nunca aparece en las fichas del fabricante. Escriba la focal real del objetivo y elija el sensor de su cámara.
El sensor no alarga el objetivo, recorta el encuadre
Un 50 mm es un 50 mm en cualquier cuerpo: la distancia focal es una propiedad física del conjunto óptico y no depende de lo que haya detrás. Lo que cambia es el trozo de imagen que se recoge. Un sensor APS-C mide unos 23,5 × 15,6 mm frente a los 36 × 24 mm del fotograma completo, así que se queda con la parte central del círculo que proyecta el objetivo y descarta los bordes. El ángulo se calcula sobre la diagonal de 43,27 mm del fotograma de 35 mm, que es la referencia con la que se compara todo.
Por eso el resultado se parece al de una focal más larga, pero solo en el encuadre. La perspectiva, la compresión de planos y la distancia mínima de enfoque siguen siendo las de un 50 mm. Si en lugar de recortar se acerca con el 50 mm hasta encuadrar lo mismo que un 75 mm real, las caras salen distintas: ahí sí ha cambiado la perspectiva, porque ha cambiado la distancia.
El factor multiplica también el diafragma
La otra mitad de la historia rara vez se cuenta: el mismo factor que multiplica la focal multiplica el número f cuando se compara la profundidad de campo. Un 25 mm f/1,8 en Micro Cuatro Tercios encuadra como un 50 mm y desenfoca el fondo como un f/3,6 de fotograma completo, porque el factor es 2. Un f/2,8 en APS-C de Nikon rinde, en desenfoque, como un f/4,2.
Cuidado con la conclusión, porque aquí se equivoca mucha gente: para la exposición el f/1,8 sigue siendo f/1,8. El fotómetro marca la misma velocidad de obturación con el mismo ISO en las dos cámaras y ninguna foto sale más oscura. La luminosidad por unidad de superficie no se multiplica; lo que cambia es la luz total recogida y, con ella, el desenfoque del fondo y el margen que queda frente al ruido.
Elegir la focal a partir del encuadre que quiere
El camino práctico es el inverso: decida el encuadre y despeje la focal. Un retrato clásico de 85 mm equivalentes pide un 56 mm en APS-C, porque 56 × 1,5 = 84 mm, y unos 42 mm en Micro Cuatro Tercios. Un gran angular de 24 mm equivalentes sale de un 15 mm en el APS-C de Canon, ya que 15 × 1,6 = 24.
En el extremo largo el recorte juega a favor. Un 300 mm en APS-C encuadra como un 450 mm y deja 5,5 grados de ángulo diagonal, sin el peso ni el precio de un teleobjetivo de esa focal. Y la lente de 8,8–25,7 mm de una compacta de una pulgada es justo lo que se anuncia como 24–70 mm: 8,8 × 2,7 = 23,8 mm y 25,7 × 2,7 = 69,4 mm, redondeados en la ficha del fabricante.