La escala de Beaufort no describe el viento con un número sino con lo que hace, y precisamente por eso ha sobrevivido. Francis Beaufort la fijó en 1806 para la marina británica, entonces según el velamen que un navío podía llevar; hoy está definida por intervalos de velocidad.
La calculadora acepta km/h, m/s o nudos, da el grado, su nombre y el intervalo correspondiente, y describe cómo se reconoce en tierra. Añade además la altura de ola que ese mismo viento levanta en mar abierto.
La escala no es lineal
Del grado 1 al 2 hay cinco km/h; del 11 al 12, quince. Los intervalos se ensanchan hacia arriba porque la escala sigue aproximadamente al efecto, y el efecto crece con el cuadrado de la velocidad: al doble de velocidad, cuatro veces la presión del viento.
Eso explica por qué el salto del grado 8 al 10 se nota tanto. De 65 a 95 km/h la velocidad solo aumenta la mitad, pero la presión sobre una superficie pasa a más del doble. De ahí que con grado 8 los árboles aguanten y con grado 10 caigan.
Racha y viento medio son dos cifras
Los datos de fuerza del viento en la predicción se refieren al viento medio de diez minutos medido a diez metros de altura. Las rachas son picos breves y en el interior suelen superarlo entre un tercio y la mitad: un viento medio de grado 7 trae rachas de grado 9.
Por eso los avisos se basan casi siempre en la racha y no en el medio: los daños se producen en segundos. AEMET emite aviso amarillo por viento a partir de rachas en torno a 70 km/h, naranja alrededor de 90 y rojo por encima de 130, con umbrales que varían según la zona y el litoral.
Las olas necesitan tiempo y espacio
La altura de ola indicada corresponde a mar abierto con viento sostenido. Para que se forme hacen falta fetch y duración: el viento tiene que soplar de manera uniforme a lo largo de cientos de kilómetros y durante muchas horas. En un embalse de dos kilómetros, con grado 8 quedan medio metro y no los cinco de la escala.
Al contrario también ocurre: puede llegar mar de fondo alto con calma total en la costa, porque procede de un temporal lejano. Altura de ola y fuerza del viento en un mismo punto están relacionadas, pero no son lo mismo.