Las magnitudes son logarítmicas, y por eso la distancia entre dos cifras engaña. Una unidad más significa diez veces el movimiento del suelo, pero unas 32 veces la energía. Las dos cifras son correctas: responden a preguntas distintas, y de confundirlas nacen casi todos los malentendidos.
La calculadora da la energía sísmica radiada de una magnitud y compara dos terremotos en las dos medidas. Se basa en la relación log E = 1,5 · M + 4,8, con la energía en julios.
Diez veces o treinta y dos veces
La magnitud está definida como el logaritmo de la amplitud: un terremoto de 7 hace oscilar el suelo diez veces más que uno de 6. La energía, en cambio, crece con 10 elevado a 1,5 por cada unidad, o sea un factor de 31,6, porque a la mayor amplitud se suma una duración más larga.
Con dos unidades el factor pasa a mil. Un terremoto de magnitud 8 libera mil veces la energía de uno de 6, y esa es la razón de que un único gran terremoto libere más energía que todos los pequeños de un año juntos. El reparto es tan desigual que los mayores sucesos tapan todo lo demás.
Escala de Richter y magnitud de momento
Charles Richter definió su escala en 1935 para el sur de California y para un sismógrafo concreto. Por encima de 6,5 aproximadamente se satura: los terremotos muy grandes apenas dan valores más altos porque la amplitud medida deja de crecer. Con la escala de Richter no se habría podido distinguir el terremoto de Chile de 1960 de otro bastante menor.
Desde los años setenta se usa la magnitud de momento, que se calcula a partir del momento sísmico: superficie de rotura, desplazamiento y rigidez de la roca. No se satura y está ajustada para coincidir con los valores antiguos en el rango medio. Cuando hoy se habla de la escala de Richter casi siempre se está hablando de esta magnitud.
Por qué la comparación con el TNT despista
La comparación con explosivo da un orden de magnitud y poco más. Una explosión libera su energía en un punto y en milisegundos; un terremoto, en una superficie de rotura de decenas de kilómetros y a lo largo de un minuto. El efecto en superficie es completamente distinto.
Además, lo que aquí se calcula es la energía sísmica radiada, no toda la que se pone en juego en la rotura: la mayor parte se va en calor y en fracturar roca. Y el daño depende más de la profundidad, del terreno y de la construcción que de la magnitud — un terremoto somero de magnitud 6 bajo una ciudad hace más estragos que uno profundo de 7 bajo el mar.