Un descuento es una parte del precio, no una cantidad fija. Por eso «30 % de rebaja» no dice por sí solo cuánto se ahorra: hace falta el precio de partida para que la cifra signifique algo.
La cuenta se vuelve interesante cuando se juntan dos rebajas. La segunda se aplica sobre el precio ya rebajado, no sobre el original, y por eso rinde menos de lo que su porcentaje sugiere.
Por qué un 20 % y un 10 % no son un 30 %
Sobre 100 euros, el primer descuento se lleva 20 y deja 80. El 10 % adicional se calcula sobre esos 80 euros: son 8 euros, no 10. En total se rebajan 28 euros, un 28 % y no un 30 %.
La diferencia crece con los porcentajes: un 50 % y otro 50 % no dejan el artículo gratis, sino a la cuarta parte. Lo que se multiplica son las partes que quedan, no lo que se descuenta.
El precio tachado tiene reglas
Desde la reforma de la Ley de Ordenación del Comercio Minorista de 2021, cualquier anuncio de rebaja debe indicar el precio más bajo aplicado en los treinta días anteriores. El descuento no puede medirse contra un precio subido la semana previa.
Para esta calculadora eso significa una cosa práctica: en «precio original» va ese mínimo de treinta días, no el precio recomendado por el fabricante. Si no, el ahorro que sale nunca existió.