En España la propina es voluntaria y no forma parte del precio. Lo habitual en un restaurante es dejar alrededor de un cinco por ciento, o simplemente redondear hacia arriba; en un bar, las monedas del cambio.
No se parece al sistema estadounidense, donde la propina completa un sueldo. Aquí el personal de hostelería cobra por convenio, así que la propina reconoce el servicio pero no lo sostiene.
Redondear en vez de calcular
En la práctica se dice una cifra redonda al pagar: «déjalo en 70». Es más cómodo que un porcentaje y, en cuentas medianas, acaba en un importe parecido.
Por eso la calculadora muestra, además del porcentaje elegido, a qué proporción equivale el total redondeado. En cuentas pequeñas esa proporción se dispara muy por encima del cinco por ciento.
Cuentas compartidas
Pedir cuentas separadas es menos habitual en España que en otros países: lo normal es una sola cuenta para la mesa y repartirla después entre los comensales.
Al dividir salen importes con céntimos. Si se ajustan, mejor hacerlo hacia arriba: la diferencia se queda en la propina y no a cargo de quien paga el último.