Longitud de onda y frecuencia

c = λ·f y E = h·f: se escribe una magnitud y se leen las otras dos, con la zona del espectro.

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La luz láser verde está en 532 nm, la roja en 633 nm, el wifi en 2,4 GHz, que son 0,0024 THz.

Vacío y aire 1,0; agua 1,33; vidrio de ventana 1,52; diamante 2,42. Solo afecta a la longitud de onda dentro del medio: la frecuencia y la energía no cambian.

532 nm equivalen a 563,52 THz y a 2,33 eV por fotón — luz visible.

Longitud de onda en el vacío, en nm
532
Frecuencia en THz
563,5197
Energía del fotón en eV
2,3305
Longitud de onda en el medio, en nm
532
Zona del espectro
luz visible

Bastan dos igualdades: c = λ·f une longitud de onda y frecuencia, y E = h·f une frecuencia y energía. Conocida una de las tres magnitudes, las otras dos quedan fijadas, y esta calculadora admite cualquiera de ellas como punto de partida.

La longitud de onda es siempre la del vacío, porque así se especifica la luz: un láser verde de 532 nm tiene esa longitud en el vacío, no dentro del vidrio al que apunta. Lo que ocurre dentro del medio aparece en un campo aparte, donde es menor en la proporción del índice de refracción.

En un medio cambia la longitud de onda, no la frecuencia

Cuando la luz entra en el vidrio su velocidad baja a c/n: con un índice de 1,52, a poco menos de dos tercios. La frecuencia, en cambio, no varía. Las cargas que oscilan en la superficie las mueve el campo incidente y vuelven a radiar exactamente a su ritmo.

Como c = λ·f y f se mantiene, la longitud de onda tiene que encogerse en la misma proporción: 600 nm se convierten en 395 nm dentro de un vidrio de ventana. La luz sigue viéndose naranja, porque el color lo determina la frecuencia y no la longitud de onda dentro del material. De lo contrario, mirar por una ventana desplazaría los colores.

1239,84 nm·eV, la cifra más útil de la óptica

Un fotón de un electronvoltio tiene exactamente 1239,84 nm de longitud de onda. El producto de longitud de onda por energía del fotón es constante, y quien memorice ese único número puede convertir de cabeza: 620 nm son unos 2 eV y 400 nm rondan los 3,1 eV.

Desde 2019 ese valor es exacto, porque las tres constantes que intervienen —velocidad de la luz, constante de Planck y carga elemental— están definidas por convenio en el SI en vez de medidas. La cifra ya no va a cambiar, a diferencia de lo que ocurría en los libros de texto de los años noventa.

Dónde cae eso en el espectro

La luz visible va aproximadamente de 380 a 780 nm, del violeta al rojo oscuro. Por debajo empieza el ultravioleta y por encima el infrarrojo; los límites son un convenio y no un borde físico: a 780 nm un ojo sensible todavía distingue un rojo débil en la oscuridad.

Expresado en energías, el intervalo visible abarca de 1,6 a 3,3 eV. Es justo el orden de magnitud de los enlaces químicos, y por eso la luz excita colorantes y mueve la fotosíntesis. Los rayos X, con varios kiloelectronvoltios, en cambio arrancan electrones de los átomos: la frontera entre radiación excitante e ionizante es una cuestión de esta cifra.

Preguntas frecuentes

¿Cambia el color de la luz bajo el agua?
No. Bajo el agua la longitud de onda baja a tres cuartas partes, pero la frecuencia se mantiene, y el color lo determina la frecuencia. Que bajo el agua todo se vea azulado se debe a que el agua absorbe más el rojo, no a la refracción.
¿Cómo introduzco gigahercios en esta calculadora?
Un gigahercio es una milésima de terahercio. El wifi de 2,4 GHz se escribe como 0,0024 THz, y la longitud de onda sale de unos 12,5 cm.
¿Por qué la energía del fotón se da en electronvoltios?
Porque en julios las cifras serían incómodamente pequeñas: un fotón de luz visible tiene unos 3 · 10⁻¹⁹ J. Un electronvoltio es la energía que gana un electrón al atravesar un voltio, y da valores entre uno y diez.

Fuentes

Cifras vigentes en 2026. Los resultados son orientativos y no sustituyen a una asesoría laboral o fiscal.

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