Amortizar rebaja el capital pendiente de inmediato, y desde ese momento la parte amortizada deja de generar intereses durante todo el plazo que quede. Por eso cuanto antes se haga, mayor es el efecto.
Diez mil euros al 3,2 por ciento ahorran, a lo largo de los años restantes, bastante más que los 320 euros de intereses de un año, porque además la cuota amortiza más rápido a partir de ahí.
Amortizar o invertir
El cálculo es más sencillo de lo que parece: amortizar da con seguridad la rentabilidad del tipo de la hipoteca, sin impuestos. Una inversión tiene que superar esa cifra después de impuestos, y con un 3,2 por ciento de hipoteca eso significa más de un 4 por ciento antes de tributar.
Rentabilidades así solo existen asumiendo riesgo. Por eso, con una hipoteca viva, amortizar suele ser la mejor opción siempre que quede un colchón de emergencia: el dinero metido en la hipoteca ya no está disponible.
Lo que permite la ley
La Ley 5/2019 limita la comisión por amortización anticipada en las hipotecas: en las de tipo variable, un máximo del 0,25 por ciento durante los tres primeros años o del 0,15 durante los cinco, según lo pactado, y nada después.
En las de tipo fijo el límite es del 2 por ciento los diez primeros años y del 1,5 después, y en todo caso no puede superar la pérdida financiera del banco. En los préstamos al consumo la Ley 16/2011 fija un tope del 1 por ciento.