Refinanciar compensa cuando el ahorro de intereses del plazo que queda supera la comisión y los gastos. Un punto porcentual menos sobre 150 000 euros son unos 1 500 euros el primer año, y en dieciocho años la suma es considerable.
La comparación tiene que hacerse a igualdad de cuota, no de plazo. Quien convierte el tipo más bajo en una cuota menor está alargando el préstamo y renunciando a parte de la ventaja.
Subrogación, novación o cancelar y abrir otra
La subrogación traslada la hipoteca a otro banco conservando la garantía: es la vía más barata porque no hay que cancelar la anterior. La novación la modifica con el mismo banco, y suele salir bien cuando la entidad quiere retener al cliente.
Cancelar y firmar una nueva es la opción más cara, porque implica cancelación registral y una constitución completa. Solo compensa cuando además se quiere ampliar el importe o cambiar de titulares.
Lo que se suele olvidar
La tasación se paga casi siempre aunque la operación no salga adelante, y la nueva entidad puede exigir productos vinculados —seguros, nóminas— cuyo coste no aparece en la TAE si la contratación es voluntaria.
También cuenta el tipo de referencia: cambiar de un fijo a un variable más barato hoy traslada el riesgo al futuro. Conviene comparar ofertas del mismo tipo o valorar aparte lo que vale la seguridad.