En la nómina sólo se ve una parte de la cotización. El trabajador aporta en torno al 6,5 % del bruto; la empresa pone más de cuatro veces esa cantidad por encima del salario, y ese dinero no aparece en ninguna línea de la nómina.
Las dos cuotas se calculan sobre la misma base, que tiene un tope: en 2026 nadie cotiza por encima de 5.101,20 € al mes, gane lo que gane.
De dónde sale el 6,5 %
Contingencias comunes 4,70 %, desempleo 1,55 % en contrato indefinido, formación profesional 0,10 % y el MEI 0,15 %. En contrato temporal el desempleo sube a 1,60 %.
El MEI subió en 2026 del 0,80 % al 0,90 % del total, del que 0,15 puntos son del trabajador y 0,75 de la empresa. Es la aportación que sostiene el Fondo de Reserva de las pensiones.
Lo que falta en el lado de la empresa
Las contingencias profesionales —accidentes de trabajo y enfermedades profesionales— las paga entera la empresa, pero su tipo sale de una tarifa que depende de la actividad y va desde décimas hasta varios puntos. No hay un número único, así que aquí no aparece: el coste real de la empresa es algo mayor que el que muestra la calculadora.
El tope y sus efectos
Por encima de 5101,20 € al mes la cotización deja de crecer. De ahí que un sueldo alto vea subir su neto más deprisa que uno medio ante la misma subida bruta: sólo se le descuenta IRPF.
El tope también limita la pensión futura, porque la base reguladora se calcula con lo cotizado. Cotizar al máximo no da derecho a más de la pensión máxima.