Una fuente no se elige por la suma de los componentes sino por esa suma más un margen. El margen absorbe los picos de carga, más breves que cualquier medición, y mantiene la fuente en la zona donde rinde mejor.
La calculadora separa las dos cifras: lo que piden los componentes y la potencia nominal que se deduce de ello, más lo que sale realmente del enchufe.
Por qué el margen no es un derroche
Las tarjetas gráficas actuales piden durante milisegundos varias veces su potencia nominal. Esos picos son demasiado cortos para generar calor pero bastan para disparar la protección de una fuente justa: el equipo se apaga en mitad de la partida sin que haya nada averiado.
Un veinte o treinta por ciento de recargo lo cubre. Bastante más no aporta nada: una fuente de 1200 vatios en un equipo de 400 trabaja siempre a un tercio de carga, fuera de su mejor rendimiento.
Qué dice de verdad la clase 80 Plus
Describe el rendimiento, es decir, cuánta de la potencia tomada sale como corriente continua. En Gold ronda el noventa por ciento a media carga; el diez restante se convierte en calor dentro de la propia fuente.
La potencia de la etiqueta es siempre la entregada. Lo que se toma del enchufe es más alto, y esa es justamente la cifra que acaba en la factura de la luz.