La luz se factura en kilovatios hora: un aparato de 1.000 vatios consume exactamente un kilovatio hora en una hora. La cuenta es potencia por tiempo por precio, y ahí se acaba la dificultad.
Lo interesante son los aparatos que funcionan sin que nadie repare en ellos. Un router de 10 vatios cuesta unos 13 euros al año a 15 céntimos el kilovatio hora, sin haberlo encendido nunca a propósito.
Término de energía y término de potencia
En la factura hay dos conceptos: el término de energía, en euros por kilovatio hora consumido, y el término de potencia, que se paga por los kilovatios contratados haya consumo o no. Aquí solo entra el primero.
Bajar la potencia contratada es la única forma de reducir el segundo, y suele ser posible sin problemas si nunca saltan los plomos con varios aparatos a la vez. Es un ahorro fijo, mes a mes, sin cambiar de hábitos.
Con tarifa regulada, la hora importa
En el PVPC el precio cambia cada hora del día y se publica la víspera. Poner la lavadora en las horas más baratas puede costar la mitad que hacerlo en la punta de la tarde.
Con una tarifa de precio fijo eso da igual: se paga lo mismo a cualquier hora. Para saber cuál conviene hay que mirar el número de kilovatios hora al año, no la tarifa aislada.