Un led no es una resistencia: a partir de su tensión directa la corriente sube casi en vertical y sin limitarla lo destruye en segundos. La resistencia limitadora se come la tensión sobrante.
La cuenta es la ley de Ohm aplicada a esa diferencia: tensión que sobra dividida entre la corriente deseada. Todo lo demás — valor comercial, potencia disipada — sale de ahí.
En serie o en paralelo
En serie se suman las tensiones directas y la corriente es la misma. Tres leds rojos a doce voltios dejan 12 − 3 · 2 = 6 V para la resistencia, y a 20 mA eso son 300 Ω.
En paralelo la tensión se mantiene pero las corrientes se suman. Una única resistencia común es entonces mala idea: las tolerancias de fabricación hacen que un led se lleve la mayor parte de la corriente y sea el primero en morir.
Por qué importa la potencia disipada
En la resistencia cae tensión, y tensión por corriente es calor. Con cinco voltios y 20 mA son 60 milivatios, así que una de un cuarto de vatio sobra.
Con doce voltios y un solo led ya son 0,2 W, y las habituales de 0,25 W trabajan al límite. Por eso la calculadora indica el vatiaje necesario y no solo el valor en ohmios.