La energía es la misma esté en la unidad que esté: un kilovatio hora son 3,6 millones de julios o 860 kilocalorías. La variedad de unidades viene de campos distintos, no de magnitudes distintas.
Con el gas hay un detalle: se factura en kilovatios hora pero se mide en metros cúbicos. La conversión pasa por el poder calorífico, que aparece en cada factura.
Cómo se forma la factura del gas
El contador cuenta metros cúbicos. Esa cifra se multiplica por el poder calorífico superior y por un factor de corrección que tiene en cuenta la altitud y la presión, y de ahí salen los kilovatios hora que se cobran.
El poder calorífico varía con la procedencia del gas, en España habitualmente entre 11 y 12 kWh por metro cúbico. Para comprobar el consumo propio conviene tomar el valor de la última factura y no una media general.
Las calorías de la nutrición y las de la física
Lo que en las etiquetas se llama calorías son, en física, kilocalorías. Una barrita de 250 kcal contiene 1.046 kilojulios, y por eso el etiquetado europeo obliga a poner las dos cifras.
El gasto diario de un adulto, unas 2.400 kcal, equivale a 2,8 kilovatios hora. Para comparar: un hervidor de agua consume unos 0,3 kilovatios hora en diez minutos.