HEX y RGB describen el mismo color de dos maneras: #2C2A3A es rgb(44, 42, 58), porque 2C en hexadecimal son 44 en decimal. HSL lo describe de otro modo, mediante tono, saturación y luminosidad.
Para trabajar suele ser más cómodo HSL. Aclarar un color allí es subir un número; en RGB habría que mover los tres canales a la vez y de forma desigual.
El contraste no es cuestión de gusto
Las WCAG exigen para el texto normal una relación de contraste de al menos 4,5 a 1 con el fondo, y de 3 a 1 para el texto grande. El nivel más alto, AAA, pide 7 a 1 y 4,5 a 1 respectivamente.
El cálculo no usa el brillo percibido, sino la luminancia relativa: los canales se ponderan porque el ojo capta mucho más el verde que el azul. Por eso un amarillo intenso casi no contrasta con el blanco, aunque parezca fuerte.
Dónde se separan los espacios de color
HSL es una simple reescritura de RGB y no describe una gama distinta. Lo que una pantalla no puede mostrar tampoco existe en HSL: la conversión es exacta y sin pérdida en los dos sentidos.
Con CMYK para imprenta es otra cosa: hay colores que una pantalla muestra y una máquina de imprimir no, y al revés. Convertir sin un perfil de color sería adivinar, y por eso aquí no está.