Dos textos pueden verse idénticos en pantalla y ser distintos para cualquier comparación. Una ñ puede ser una sola letra o una n con una tilde suelta encima, un espacio puede ser normal o duro, y un guion puede ser un signo menos o una raya.
El inspector descompone el texto en sus puntos de código y da de cada uno el número, los bytes en UTF-8 y la entidad HTML. Los caracteres invisibles y los fáciles de confundir se señalan aparte.
Eñes descompuestas
macOS guarda los nombres de archivo descompuestos: la ñ de «Año» aparece allí como una n seguida de una tilde combinante, es decir, como dos puntos de código. En pantalla no se nota nada; en cualquier comparación, búsqueda u ordenación, sí.
La solución se llama normalización: en la forma NFC esas secuencias vuelven a unirse en un solo carácter. La herramienta indica si el texto ya está en NFC, y cuando dice que no, ahí está la causa de los fallos de comparación que parecían inexplicables.
El ordinal y el grado
El indicador ordinal masculino º y el signo de grado ° se parecen tanto que se intercambian constantemente. «1.º» lleva ordinal y «30 °C» lleva grado, y quien los confunde produce datos que ningún filtro numérico reconoce.
Con las comillas pasa lo mismo: las latinas «» son las propias del español, las inglesas “” se cuelan por la autocorrección, y el apóstrofo tipográfico ’ sustituye al recto sin avisar y rompe consultas y comparaciones.