El boletín de enero enlaza con https://example.com/rebajas. Con los parámetros puestos, la dirección queda https://example.com/rebajas?utm_source=boletin&utm_medium=email&utm_campaign=rebajas-enero, y esa visita deja de contarse como «directa» para aparecer en la fila de ese envío. Para el visitante no cambia nada: la página se ve igual con los parámetros y sin ellos. Para un buscador y para una caché, en cambio, es otra dirección —por eso la página etiquetada debe declarar como canónica la limpia, o el mismo contenido acaba indexado dos veces.
Esta calculadora monta el enlace a partir de los seis campos y lo revisa mientras lo monta: avisa de las mayúsculas, de los espacios y de los parámetros utm que la dirección ya trajera. Avisa y no corrige, porque la forma correcta depende de lo que usted ya haya enviado otras veces, y un valor cambiado a escondidas dejaría de coincidir con el del mes pasado. Tampoco comprueba que la página exista: la dirección solo se lee como dirección.
Mayúsculas y espacios parten los informes
Los parámetros utm distinguen mayúsculas de minúsculas. Facebook y facebook son dos valores distintos y salen como dos fuentes en el informe: los clics de la campaña se reparten en dos filas y ninguna de las dos enseña el total. Lo mismo pasa con Email y email, o con CPC y cpc. La costumbre del oficio es escribirlo todo en minúsculas, siempre, y dejarlo por escrito para quien monte el próximo envío.
Un espacio no viaja como espacio: el navegador lo codifica como %20 —o como un signo más, si viene de un formulario— y en la tabla del informe uno acaba leyendo «rebajas%20enero». Por eso los nombres de campaña se escriben con guion o con guion bajo, rebajas-enero o rebajas_enero. Con las tildes y la eñe ocurre igual: una ñ se convierte en %C3%B1, seis caracteres donde había uno.
Tres parámetros obligatorios y dos opcionales
utm_source, utm_medium y utm_campaign son el mínimo: de dónde viene la visita, por qué canal llega y a qué acción pertenece. Si falta alguno, la fila del informe queda a medias —una fuente sin medio se agrupa donde puede, y una campaña sin nombre se confunde con la del mes siguiente. El medio, además, decide el canal: email, cpc y social encajan en los canales predefinidos de GA4, mientras que qr no coincide con ninguna regla de agrupación y las visitas caen en «Sin asignar» hasta que usted defina un canal propio.
utm_content y utm_term son opcionales, y conviene dejarlos vacíos mientras no hagan falta. utm_content separa dos enlaces del mismo envío, el botón de la cabecera y el enlace del pie, para saber cuál se pulsa; utm_term nació para la palabra clave comprada en un anuncio y fuera de ahí rara vez aporta algo. Un campo vacío no se añade al enlace: no aparece un utm_term= colgando al final.
Todo esto se lee en la barra de direcciones
Los parámetros van a la vista de cualquiera. Quien recibe el correo los ve al pasar el ratón, quien comparte el enlace por WhatsApp o lo pega en un foro los copia enteros, y quedan escritos en los registros del servidor. No es sitio para nada personal: ni el nombre del destinatario, ni su correo, ni el número de cliente, ni un hash de su correo —un hash sigue señalando a una persona concreta, y para la AEPD un identificador así son datos seudonimizados, es decir, datos personales.
En la práctica, un envío personalizado se etiqueta por segmento y no por persona: utm_content=clientes-2025 en lugar del correo de María. Y cuidado con el identificador de destinatario que añade la propia herramienta de envío —mc_eid en Mailchimp, _hsenc en HubSpot—: viaja en la misma dirección, se ve igual en la barra del navegador y se reenvía con el enlace exactamente como los utm, así que no conviene copiarlo a un parámetro utm ni tratarlo como si fuera privado.