Generador de enlaces UTM

Monta el enlace de una campaña con sus parámetros utm y avisa de lo que puede estropear el informe.

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Con el https:// delante; si falta, se le pone. Si ya lleva parámetros propios, se conservan.

El sitio concreto: boletin, instagram, google.

El tipo de canal: email, cpc, social. Con qr, cuidado: no coincide con ningún canal predefinido y cae en «Sin asignar».

El nombre de la campaña: rebajas-enero, lanzamiento-2026.

Para separar dos enlaces del mismo envío: boton-cabecera, enlace-pie.

Pensado para anuncios de pago por palabra clave; fuera de ahí suele sobrar.

https://theunitools.com/es/calculadoras?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=otono-2026

Enlace
https://theunitools.com/es/calculadoras?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=otono-2026
Longitud
102
Aviso
Nada que objetar.

El boletín de enero enlaza con https://example.com/rebajas. Con los parámetros puestos, la dirección queda https://example.com/rebajas?utm_source=boletin&utm_medium=email&utm_campaign=rebajas-enero, y esa visita deja de contarse como «directa» para aparecer en la fila de ese envío. Para el visitante no cambia nada: la página se ve igual con los parámetros y sin ellos. Para un buscador y para una caché, en cambio, es otra dirección —por eso la página etiquetada debe declarar como canónica la limpia, o el mismo contenido acaba indexado dos veces.

Esta calculadora monta el enlace a partir de los seis campos y lo revisa mientras lo monta: avisa de las mayúsculas, de los espacios y de los parámetros utm que la dirección ya trajera. Avisa y no corrige, porque la forma correcta depende de lo que usted ya haya enviado otras veces, y un valor cambiado a escondidas dejaría de coincidir con el del mes pasado. Tampoco comprueba que la página exista: la dirección solo se lee como dirección.

Mayúsculas y espacios parten los informes

Los parámetros utm distinguen mayúsculas de minúsculas. Facebook y facebook son dos valores distintos y salen como dos fuentes en el informe: los clics de la campaña se reparten en dos filas y ninguna de las dos enseña el total. Lo mismo pasa con Email y email, o con CPC y cpc. La costumbre del oficio es escribirlo todo en minúsculas, siempre, y dejarlo por escrito para quien monte el próximo envío.

Un espacio no viaja como espacio: el navegador lo codifica como %20 —o como un signo más, si viene de un formulario— y en la tabla del informe uno acaba leyendo «rebajas%20enero». Por eso los nombres de campaña se escriben con guion o con guion bajo, rebajas-enero o rebajas_enero. Con las tildes y la eñe ocurre igual: una ñ se convierte en %C3%B1, seis caracteres donde había uno.

Tres parámetros obligatorios y dos opcionales

utm_source, utm_medium y utm_campaign son el mínimo: de dónde viene la visita, por qué canal llega y a qué acción pertenece. Si falta alguno, la fila del informe queda a medias —una fuente sin medio se agrupa donde puede, y una campaña sin nombre se confunde con la del mes siguiente. El medio, además, decide el canal: email, cpc y social encajan en los canales predefinidos de GA4, mientras que qr no coincide con ninguna regla de agrupación y las visitas caen en «Sin asignar» hasta que usted defina un canal propio.

utm_content y utm_term son opcionales, y conviene dejarlos vacíos mientras no hagan falta. utm_content separa dos enlaces del mismo envío, el botón de la cabecera y el enlace del pie, para saber cuál se pulsa; utm_term nació para la palabra clave comprada en un anuncio y fuera de ahí rara vez aporta algo. Un campo vacío no se añade al enlace: no aparece un utm_term= colgando al final.

Todo esto se lee en la barra de direcciones

Los parámetros van a la vista de cualquiera. Quien recibe el correo los ve al pasar el ratón, quien comparte el enlace por WhatsApp o lo pega en un foro los copia enteros, y quedan escritos en los registros del servidor. No es sitio para nada personal: ni el nombre del destinatario, ni su correo, ni el número de cliente, ni un hash de su correo —un hash sigue señalando a una persona concreta, y para la AEPD un identificador así son datos seudonimizados, es decir, datos personales.

En la práctica, un envío personalizado se etiqueta por segmento y no por persona: utm_content=clientes-2025 en lugar del correo de María. Y cuidado con el identificador de destinatario que añade la propia herramienta de envío —mc_eid en Mailchimp, _hsenc en HubSpot—: viaja en la misma dirección, se ve igual en la barra del navegador y se reenvía con el enlace exactamente como los utm, así que no conviene copiarlo a un parámetro utm ni tratarlo como si fuera privado.

Preguntas frecuentes

¿Y si la dirección ya lleva parámetros?
Se añaden detrás con una y comercial, no con un segundo signo de interrogación: solo el primero separa la dirección de la consulta, y los que vengan después se leen como un carácter más del valor anterior, de modo que el parámetro deja de reconocerse. El caso delicado es que la dirección ya traiga sus propios utm: entonces la calculadora sustituye ese valor por el que usted escriba y lo dice en el aviso, para que compruebe cuál de los dos quería.
¿Hay que etiquetar los enlaces dentro de mi propio sitio?
No. Un parámetro utm en un enlace interno reinicia la atribución: la visita pasa a contarse como si acabara de llegar de fuera y se pierde el origen con el que entró de verdad. Los utm son para el tráfico que viene de otro sitio: un correo, un anuncio, una publicación, un código QR.
¿Importa lo largo que quede el enlace?
La norma no fija ningún límite, y en la práctica mandan dos cifras muy distintas: los servidores cortan la línea de petición hacia los 8 kB —Apache y nginx traen ese valor de fábrica— y el viejo Internet Explorer se plantaba en 2.083 caracteres, de donde viene la costumbre de no pasar de unos dos mil. Antes de llegar ahí molesta otra cosa: en los correos de texto plano la dirección se parte en dos líneas hacia los 78 caracteres y deja de funcionar al pulsarla; en un boletín en HTML el enlace aguanta entero, pero sigue siendo incómodo de copiar y de leer. Por eso aquí se muestra la longitud.

Fuentes

Cifras vigentes en 2026. Los resultados son orientativos y no sustituyen a una asesoría laboral o fiscal.

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