Generador de hash MD5, SHA-1 y SHA-256

Calcula el hash MD5, SHA-1 o SHA-256 de un texto y dice para qué sirve cada algoritmo.

Poractualizado el

Se codifica en UTF-8 antes de calcular el hash. Los espacios finales y los saltos de línea cuentan como cualquier otro carácter.

SHA-256, salvo que tenga que reproducir un hash antiguo o comprobar una suma publicada en MD5.

SHA256: 3726b0bf701a0283d1ee0e9d174344e235e2eb243249923da92272c2f28f7990

Hash (hexadecimal)
3726b0bf701a0283d1ee0e9d174344e235e2eb243249923da92272c2f28f7990
Longitud en caracteres
64
Nota
SHA-256 se considera seguro. Aun así no sirve para contraseñas: para eso están bcrypt, scrypt o Argon2, porque un hash rápido se prueba a miles de millones por segundo.

Un hash reduce cualquier texto a una cadena de longitud fija: MD5 devuelve 32 caracteres hexadecimales, SHA-1 devuelve 40 y SHA-256 devuelve 64, tanto si escribe una palabra como si pega una novela entera. Cambie una sola coma y la salida no se parece en nada a la anterior; en eso consiste su utilidad para comprobar que dos copias de un mismo texto son idénticas.

Aquí se calcula el hash del texto que introduzca, codificado en UTF-8, con el algoritmo que elija. La herramienta trabaja sobre texto y no sobre archivos, y no aplica sal ni HMAC: es una comprobación rápida, no una pieza de un sistema de autenticación.

MD5 y SHA-1 están rotos

«Roto» tiene aquí un significado preciso: se saben construir dos entradas distintas que producen el mismo hash. Con MD5 eso es cuestión de segundos en un portátil desde hace años. Con SHA-1 se demostró en 2017 con dos PDF diferentes que comparten hash, y el ataque no ha dejado de abaratarse desde entonces. Firmar, sellar o verificar la autenticidad de algo con cualquiera de los dos no es aceptable: quien controle el contenido puede fabricar dos versiones con el mismo hash y firmar la inofensiva.

Para lo que sí siguen valiendo es para detectar una corrupción accidental: un byte que se pierde en una descarga, un disco que empieza a fallar, una copia que se interrumpió. Ahí no hay nadie intentando engañarle, y un MD5 que no cuadra basta para saber que el archivo llegó mal. En cuanto haya un adversario de por medio, SHA-256.

Una contraseña no se guarda como SHA-256

Es el error más caro de todos los que aparecen aquí. SHA-256 está diseñado para ser rápido, y esa velocidad juega en contra de quien lo usa para contraseñas: una tarjeta gráfica corriente prueba miles de millones de candidatos por segundo. Un diccionario de contraseñas habituales se agota en minutos, y que el algoritmo sea moderno no cambia nada.

Para contraseñas existen funciones pensadas al revés, para ser lentas y —en el caso de scrypt y Argon2— para consumir memoria: bcrypt, scrypt y Argon2. Se configuran con un coste, incorporan su propia sal y ese coste se sube conforme mejora el hardware. Si está usted escribiendo un sistema de registro de usuarios, esa es la familia que necesita; este generador no sirve para eso.

Irreversible no significa secreto

Un hash no se deshace: no existe ninguna operación que devuelva el texto original, porque por el camino se ha perdido información. Pero eso no impide adivinarlo. Si el texto es corto y previsible —un DNI, un número de móvil, un correo, una contraseña frecuente—, basta con recorrer todas las posibilidades, calcular el hash de cada una y comparar.

Ese recorrido puede hacerse de antemano y guardarse: en tablas precalculadas o, comprimido en cadenas, en las llamadas tablas arcoíris; y hay servicios que consultan un hash al instante en sus propias bases de hashes y filtraciones. Publicar el SHA-256 de un dato personal para «anonimizarlo» no lo anonimiza: los DNI posibles caben de sobra en un disco duro. Lo que rompe ese ataque es añadir un valor aleatorio propio de cada registro (la sal) o un secreto que no se publica (HMAC).

Preguntas frecuentes

¿Puedo comprobar aquí el hash de un archivo que he descargado?
No: esta herramienta calcula el hash de un texto, no de un archivo. Para un archivo use los comandos del propio sistema —certutil -hashfile archivo SHA256 en Windows, sha256sum en Linux, shasum -a 256 en macOS— y compare el resultado con la suma que publique quien distribuye el archivo. Indique siempre el algoritmo: certutil sin él devuelve un SHA-1, que no coincidirá con la suma SHA-256 publicada.
¿Por qué me sale otro hash si el texto parece el mismo?
Porque el hash se calcula sobre bytes, no sobre lo que uno ve en pantalla. Un espacio al final, un salto de línea que se coló al copiar y pegar, o la misma ñ escrita en dos formas Unicode distintas producen bytes distintos y, por tanto, hashes distintos. Aquí el texto se codifica siempre en UTF-8.
¿Acabará SHA-256 roto como MD5?
Nada lo garantiza, pero hoy no se conoce ningún ataque práctico contra él y la familia SHA-2 lleva más de veinte años resistiendo. Quien quiera diversificar tiene SHA-3 y BLAKE2 ya disponibles en cualquier biblioteca seria; esta herramienta no los calcula.

Fuentes

Cifras vigentes en 2026. Los resultados son orientativos y no sustituyen a una asesoría laboral o fiscal.

También te puede servir