Cambiar el DPI del ratón sin tocar la sensibilidad del juego obliga a reaprender la puntería desde cero: la mano recorre otra distancia y los tiros se van fuera. Esta calculadora resuelve el traslado con una cuenta exacta: multiplica el DPI anterior por la sensibilidad anterior, obtiene el eDPI y divide ese mismo valor entre el DPI nuevo, de modo que el brazo gire la cámara igual que antes del cambio.
La segunda parte es opcional. Si conoces los grados que gira la cámara por cada cuenta del ratón —la constante que aquí se pide en el campo yaw—, la herramienta añade los centímetros y las pulgadas que necesitas para dar una vuelta completa de 360 grados. Sin ese dato el traslado sigue siendo correcto, pero la distancia de giro se queda vacía: no existe ningún número universal que la sustituya, y la página no se inventa ninguno.
El eDPI y por qué el traslado es exacto
El eDPI no es una medida misteriosa: es el DPI multiplicado por la sensibilidad que tengas puesta dentro del juego. Con 800 DPI y sensibilidad 2, el ejemplo que trae la página por defecto, el producto vale 1600. Si subes el ratón a 1600 DPI y quieres que el brazo siga recorriendo lo mismo, ese producto tiene que mantenerse, así que la sensibilidad baja a 1. No hay margen de opinión en este paso: es una división, y da el mismo resultado para cualquier juego, cualquier ratón y cualquier alfombrilla.
Por eso puedes introducir cualquier pareja de valores positivos, decimales incluidos; un cero o un número negativo en el DPI o en la sensibilidad no devuelve resultado, sino un aviso de dato incorrecto. Lo único que conviene mirar después es si el juego admite el número que sale: unos aceptan tres o cuatro decimales y otros redondean a pasos fijos, y ahí el traslado deja de ser perfecto por unas milésimas. En la práctica esa diferencia no se nota, pero si quieres cerrarla del todo, elige un DPI nuevo que sea múltiplo o divisor del anterior y la cuenta cae en números redondos.
Por qué el eDPI no compara juegos entre sí
Es la confusión más repetida en cualquier foro: dos jugadores comparan su eDPI como si fuera una velocidad y concluyen que juegan igual de rápido. No es así. Cada motor decide cuántos grados gira la cámara por cada cuenta que le llega del ratón, y esa constante forma parte del juego, no del ratón. Con el mismo eDPI, un título puede girar bastante más que otro: el número coincide sobre el papel y la mano acaba aprendiendo dos movimientos distintos.
La única magnitud que sí se puede comparar es la distancia física: cuántos centímetros hay que arrastrar el ratón para dar una vuelta entera. Sale de dividir 360 entre el producto del eDPI por los grados de cada cuenta, lo que da el recorrido en pulgadas, y esas pulgadas pasan a centímetros multiplicando por 2,54, la equivalencia exacta fijada por el acuerdo internacional sobre la yarda y la libra de 1959. Esa constante angular la escribes tú en el campo yaw. La herramienta no la rellena sola a propósito: esos valores no figuran en ninguna especificación pública, cambian con las actualizaciones y una lista desactualizada estropearía la puntería sin avisar.
DPI alto con sensibilidad baja, o al revés
Con el eDPI ya calculado aparece la pregunta de siempre: ¿mejor 400 DPI con sensibilidad alta o 3200 con una sensibilidad mínima? Mientras el producto sea el mismo, el recorrido de la mano es el mismo y las dos configuraciones se comportan casi igual. Casi. Todo sensor tiene una velocidad máxima de seguimiento a partir de la cual deja de contar bien, y en muchos modelos ese límite baja conforme sube el DPI; además, cada sensor aplica su propio filtrado, y ese suavizado no es idéntico en todos ellos. La cifra concreta la publica el fabricante de tu ratón: esta página no la conoce ni la supone.
Lo razonable es quedarse en la franja media que recomienda ese fabricante, fijar ahí el eDPI y no volver a tocarlo durante meses: la puntería es memoria muscular y cada cambio la reinicia. Para comprobar el resultado, mide con una regla los centímetros que recorre el ratón en una vuelta completa antes y después del cambio; si coinciden, el traslado ha salido bien. La conversión entre pulgadas y centímetros que aplica la herramienta es exacta, así que cualquier diferencia que te salga viene de la medición a mano o del redondeo que el juego impone a la sensibilidad.