Calculadora de autonomía de una batería

Los mAh y la tensión pasan a vatios hora y, con el rendimiento, a horas de funcionamiento.

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El número grande de la etiqueta. Si viene en amperios hora, multiplique por mil: 2 Ah son 2.000 mAh.

3,7 V en una celda de litio suelta o en una batería externa; 11,1 V en un pack de tres celdas en serie, lo habitual en un portátil.

La potencia que pide el aparato alimentado. Un router doméstico ronda los 8 W; una tira led pequeña, 5 W.

El convertidor pierde entre un 10 y un 20 % en calor. 85 es un valor razonable para una salida USB de 5 V.

20.000 mAh a 3,7 V son 74 Wh; descontando las pérdidas del convertidor da para 12 h 35 min.

Energía almacenada en vatios hora
74
Horas de funcionamiento
12,58
Autonomía en horas y minutos
12 h 35 min

Una batería externa de 20.000 mAh no anuncia energía, anuncia carga: los miliamperios hora solo cuentan electrones, y hasta que no se multiplican por la tensión no significan nada. A los 3,7 V de una celda de litio, esos 20.000 mAh son 74 Wh. Descontando el 15 % que se queda el convertidor quedan 62,9 Wh, y un aparato de 5 W funciona con ellos 12 horas y 35 minutos.

Esa multiplicación es la que hace que comparar baterías por los mAh salga mal. Los 20.000 mAh de la batería externa están medidos a 3,7 V y los 5.000 mAh de un móvil a 3,85 V: sobre el papel parecen cuatro cargas, pero son 74 Wh frente a 19,3 Wh y, con las pérdidas por medio, se quedan en poco más de tres.

Los mAh cuentan carga; los vatios hora, energía

Un amperio hora es una cantidad de carga, y la carga sola no mueve nada: la energía es carga por tensión. De ahí la fórmula que hay detrás de esta página, capacidad en amperios hora por voltios igual a vatios hora. Los 20.000 mAh del ejemplo son 20 Ah, y 20 × 3,7 = 74 Wh.

Los fabricantes de baterías externas dan los mAh de la celda, a 3,7 V, porque es el número más grande que pueden poner en la caja. Los de portátiles dan directamente los vatios hora, y las compañías aéreas también: el límite de 100 Wh para el equipaje de mano que recuerda la AESA es la razón de que casi ninguna batería externa pase de 26.800 mAh, que a 3,7 V son 99 Wh justos.

La capacidad de la etiqueta no es la que sale por el puerto

Dentro hay celdas de 3,7 V y fuera hay un puerto USB de 5 V, así que entre medias trabaja un elevador de tensión, y ningún convertidor es gratis: entre el 10 y el 20 % de la energía se marcha en calor. Por eso el cálculo lleva un campo de rendimiento, y por eso los 74 Wh nominales se quedan en 62,9 Wh reales con el 85 % que viene puesto por defecto.

Con qué número rellenarlo depende del camino. Un USB-C con Power Delivery trabajando cerca de su carga nominal ronda el 90 %; un USB-A de 5 V barato se queda en el 80; alimentar algo que consume medio vatio baja todavía más, porque el convertidor gasta lo suyo incluso casi en vacío. Y si el aparato del otro extremo tiene su propia batería, hay una segunda conversión que también pierde: para cargar un móvil, escriba 75 en vez de 85.

El frío y los años restan antes de empezar

El litio se vuelve perezoso con el frío: la resistencia interna sube, la tensión se hunde antes bajo carga y el aparato se apaga cuando todavía queda carga dentro. Solo una parte pequeña se pierde de verdad, la que esa misma resistencia convierte en calor. A 0 °C es normal perder entre un 10 y un 20 %, y por debajo de −10 °C, si además se pide corriente alta, la entrega puede caer cerca de la mitad. Con un 15 % menos, los 62,9 Wh del ejemplo se quedan en 53 y las 12 horas y media pasan a menos de 11. En invierno, la batería en el bolsillo interior.

La mayor parte de esa energía no está perdida: vuelve en cuanto la batería se templa. El envejecimiento no vuelve. Una celda de litio conserva alrededor del 80 % de su capacidad tras unos 500 ciclos completos, así que en una batería de tres años lo honrado es escribir 16.000 mAh donde la etiqueta pone 20.000, y dejar el rendimiento como está.

Preguntas frecuentes

¿Por qué una batería de 20.000 mAh no carga cuatro veces un móvil de 5.000 mAh?
Porque los dos números están medidos a tensiones distintas y ninguno descuenta las pérdidas. La batería lleva 74 Wh a 3,7 V y el móvil pide 19,3 Wh a 3,85 V. Con el 85 % del convertidor salen 62,9 Wh, es decir, tres cargas y pico; si el móvil se calienta cargando y pierde lo suyo, poco menos de tres.
¿Qué tensión pongo si la etiqueta no la dice?
3,7 V para una celda de litio suelta o una batería externa, 3,85 V para la batería de un móvil moderno, y 3,7 multiplicado por el número de celdas en serie para un pack: 7,4 V con dos y 11,1 V con tres, que es lo habitual en un portátil. Si la etiqueta ya da los vatios hora, escriba 1.000 en la capacidad y el número de Wh en la tensión: el producto es el mismo.
¿El consumo va en vatios o en amperios?
En vatios, porque es lo único que se puede dividir directamente entre vatios hora. Si el aparato viene en amperios, multiplíquelos por su tensión de trabajo: 0,5 A a 5 V son 2,5 W. Mezclar los amperios de la salida USB con los mAh de la celda es justo el error que hace que la cuenta salga un 35 % de más.

Fuentes

Cifras vigentes en 2026. Los resultados son orientativos y no sustituyen a una asesoría laboral o fiscal.

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