Una bomba de 800 W conectada a un generador de 3 kW parece cosa hecha. Pero al arrancar, esa bomba pide durante medio segundo unos 2400 W, y si la nevera, las luces y el resto de lo que ya hay enchufado suman otros 1700 W, el conjunto reclama 4100 W en ese instante. El grupo se cala con el mismo aparato que un minuto después consumía 800 W sin despeinarse.
Esta calculadora hace por separado las dos cuentas que importan: la potencia continua que hay que sostener durante horas, con la reserva que usted decida, y la punta de arranque del motor más grande, que dura un instante y decide si el generador levanta la instalación o no.
La cifra que manda es el arranque, no la suma
Sumar los vatios de las placas de características da la carga continua, y esa es la parte fácil. La difícil es la punta: un motor de inducción, en el instante de arrancar, está casi en cortocircuito —el rotor todavía no gira y no genera fuerza contraelectromotriz— y absorbe entre tres y seis veces su corriente nominal. Un compresor de aire acondicionado o una bomba sumergible están en el extremo alto de ese margen.
Por eso el factor se aplica solo al aparato más grande y no a todos: la probabilidad de que dos motores arranquen en el mismo cuarto de segundo es baja, y dimensionar para ello sale carísimo. Si en su caso sí arrancan juntos —dos bombas gemelas, un arcón y un pozo con el mismo programador—, sume los dos e introdúzcalos como si fueran un solo motor.
Los generadores llevan dos cifras, y la buena es la pequeña
En la placa de un grupo electrógeno figuran una potencia continua y una potencia máxima; la norma ISO 8528 las distingue precisamente porque no son intercambiables. La máxima solo se sostiene unos minutos y no todos los días. La comparación honesta es carga continua contra potencia continua: si el catálogo anuncia «3,2 kW» en grande y «2,8 kW» en pequeño, el número con el que usted trabaja es 2,8.
Muchos modelos vienen además etiquetados en kVA, y la conversión no es cosmética: con un factor de potencia de 0,8, un grupo de 5 kVA entrega 4 kW útiles. En los generadores inverter, la potencia máxima suele darse para unos pocos segundos: suficiente para una nevera, justo para un compresor.
Lo que la calculadora no mira
Un generador es una red pequeña y se comporta como tal. La tensión cae al arrancar el motor, la frecuencia oscila unos hercios alrededor de los 50 Hz y la onda de los modelos más baratos no es una senoide limpia: una caldera con placa electrónica o una bomba con variador pueden rechazarla aunque sobren vatios. Para esa clase de cargas, el generador inverter no es un capricho.
La conexión también tiene reglas. La ITC-BT-40 del REBT no admite que un grupo alimente una instalación conectada a la red sin un dispositivo que impida el acoplamiento entre ambas —un conmutador con enclavamiento—, porque la corriente que saldría hacia la línea puede electrocutar a quien la esté reparando. Si el generador solo alimenta una manguera con su base de enchufes, esto no le afecta; si va a alimentar el cuadro de la vivienda, es obligatorio y lo firma un instalador autorizado.