Calculadora de lúmenes a lux

Lúmenes entre metros cuadrados: los lux que da la instalación y los que pide cada estancia.

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La superficie del suelo, no la de las paredes.

La suma de lo que declara la caja de cada bombilla. Los vatios no entran en esta cuenta.

Fija la iluminancia objetivo en lux. Los valores de oficina, taller, baño y pasillo salen de la UNE-EN 12464-1; los de salón y cocina son de uso corriente.

Suficiente: 166,6667 lx frente a los 150 lx de referencia.

Iluminancia obtenida
166,6667
Flujo necesario
2700
Valoración
Suficiente: 166,6667 lx frente a los 150 lx de referencia.

Tres plafones de 1000 lúmenes en un salón de 18 m² suman 3000 lúmenes y dejan sobre el suelo unos 167 lux. Para un salón se cuentan 150, de modo que sobra luz. Esa misma instalación en una cocina de 18 m², donde la referencia son 300 lux, necesitaría 5400 lúmenes: apenas pasa de la mitad.

La calculadora pide dos datos y un uso. El flujo total en lúmenes está impreso en la caja de cada bombilla; los vatios que aparecen al lado no sirven para esto. Con la superficie sale la iluminancia que se obtiene y el flujo que haría falta para llegar al objetivo de esa estancia.

Lumen y lux: lo que sale y lo que llega

El lumen mide lo que emite la lámpara; el lux, lo que le toca a cada metro cuadrado. Un lumen repartido sobre un metro cuadrado es exactamente un lux. Por eso una bombilla de 1000 lúmenes da 200 lux en un baño de 5 m² y se queda en 33 lux en un salón de 30 m², que para llegar a los 150 pediría 4500 lúmenes.

El vatio no mide luz, mide consumo. Una incandescente de 60 W daba unos 710 lúmenes, es decir, cerca de 12 lúmenes por vatio; un LED actual ronda los 100. A igualdad de vatios, el flujo se diferencia por unas ocho veces, y de ahí que el envase europeo lleve más de una década obligado a declarar los lúmenes. Comprar por vatios es comprar por la factura, no por la luz.

Los 500 lux de una oficina los fija una norma

La UNE-EN 12464-1 establece la iluminancia de los lugares de trabajo en interiores: 500 lux para escritura, lectura y pantalla en una oficina, 750 lux para el trabajo de precisión en un taller, 200 lux en aseos y 100 lux en zonas de circulación. Conviene leer la letra pequeña: esos valores se exigen sobre el área de la tarea, no sobre toda la planta; la zona circundante admite menos.

Las viviendas quedan fuera de esa norma. Los 150 lux de un salón son una costumbre razonable, no una obligación. Lo que el REBT sí impone, aunque en otro tipo de locales, es el alumbrado de emergencia: la ITC-BT-28 pide 1 lux en el suelo del recorrido de evacuación de los locales de pública concurrencia y 5 lux donde estén los equipos de protección contra incendios y los cuadros de alumbrado. Dos órdenes de magnitud por debajo del confort, porque sirven para encontrar la salida, no para leer.

El resultado es un techo optimista

Dividir lúmenes entre metros cuadrados da por hecho que todo el flujo cae sobre el suelo, y no ocurre. Una parte se queda en el techo y en las paredes, y cuánta vuelve depende del color de las superficies y del índice del local: la superficie dividida por el producto de la altura de las luminarias sobre el plano de trabajo por la suma del largo y el ancho. Con paredes claras y 2,5 m de techo el rendimiento es bueno; con paredes oscuras o 4 m de altura, bastante peor. Un cálculo formal añade además un factor de mantenimiento, en torno a 0,8, por el polvo y la depreciación del LED.

Como regla práctica, en una habitación normal conviene sumar entre un 30 y un 50 % al flujo que sale aquí, y más si el techo es alto o las superficies son oscuras. Falta también la direccionalidad: un foco de 800 lúmenes con un haz de 24° concentra mucho en un metro cuadrado y deja a oscuras el de al lado, mientras que esos mismos 800 lúmenes en un globo opal se reparten. Igual flujo, habitación distinta.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos lúmenes necesito para un salón de 20 m²?
Unos 3000 lúmenes: 20 m² por 150 lux. Con LED eso son alrededor de 30 W repartidos, mejor en varios puntos que en uno solo. Si además se lee o se cose en ese salón, la zona concreta pide más luz, no toda la estancia.
¿Los vatios sirven para algo entonces?
Para estimar el consumo, no la luz. Esos 3000 lúmenes son unos 30 W con LED y rondaban los 250 W con incandescente, cuatro bombillas de 60 W. La misma luz, ocho veces menos factura: ahí sí manda el vatio.
¿Puedo medir los lux con el móvil?
Sirve para comparar, no para certificar. Las aplicaciones usan el sensor de luz ambiente de la pantalla, que no está corregido en coseno ni calibrado, y se desvía con facilidad un 20 o un 30 %. Para saber si una habitación está al doble o a la mitad de lo que debería, basta; para justificar un puesto de trabajo, hace falta un luxómetro.

Fuentes

Cifras vigentes en 2026. Los resultados son orientativos y no sustituyen a una asesoría laboral o fiscal.

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