La diferencia horaria entre dos sitios no es un número fijo. Cambia varias veces al año porque el horario de verano no se aplica en todas partes ni en las mismas fechas: Europa cambia el último domingo de marzo y Estados Unidos, dos semanas antes.
Por eso la conversión necesita una fecha y no solo una hora. Entre Madrid y Buenos Aires suele haber cinco horas, pero durante el verano europeo son cuatro, porque allí es invierno.
España está en el huso equivocado
Por longitud, la Península peninsular corresponde al meridiano de Greenwich, igual que Portugal, Reino Unido y Canarias. Sin embargo va una hora por delante, en la hora de Europa Central.
El cambio se hizo en 1940 para alinear el reloj con Berlín y nunca se deshizo. De ahí que en España se coma y se cene tan tarde en relación con el sol: el reloj va adelantado respecto a la hora solar.
Los husos los decide la política
En teoría cada huso debería medir quince grados de longitud. En la práctica las fronteras siguen las de los países: China abarca cinco husos geográficos y usa uno solo, y la India va a UTC+5:30, con media hora de desfase.
Nepal hila aún más fino, en UTC+5:45. Cualquier cálculo que dé por hecho que las diferencias son de horas enteras falla con esos países.