Las manzanas van ácidas y en gajos gruesos. Cortadas finas se deshacen en puré: se necesitan trozos reconocibles que aguanten bajo las migas.
Las migas se frotan con la punta de los dedos fríos y nunca se amasan. Las manos calientes derriten la mantequilla, las migas se funden en masa y el crujido se pierde.
La salsa de vainilla es una crema de yemas, no crema batida. En Suecia se sirve tibia sobre la tarta caliente, y el par se considera obligatorio.






