La masa lleva dos papas: dos tercios cruda rallada y un tercio cocida. Solo cruda se deshace; solo cocida se vuelve un engrudo.
La papa rallada se exprime, pero el líquido se guarda: el almidón se asienta, el agua se tira, y el almidón vuelve a la masa. Es justo lo que mantiene el cepelinas entero.
Se cuecen en agua con sal al hervor más tímido: con borbotones la cubierta revienta y el relleno escapa. Veinticinco minutos y ni una sola revuelta de cuchara.






