Albóndigas noruegas grandes y planas en salsa oscura, con arándanos rojos y guisantes.
30 min de preparación · 45 min de cocción · 5 raciones
Foto: Edward Russell · CC BY 2.0
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Raciones
Unidades
Ingredientes
carne de res picada800 g
almidón de papa3 cda
agua helada200 ml
cebolla — rallada1
jengibre molido½ cdta
nuez moscada½ cdta
mantequilla60 g
harina40 g
caldo de res600 ml
guisantes300 g
papas800 g
arándanos rojos — para servir150 g
sal y pimientaal gusto
La sal y las especias crecen más despacio que el resto: doblar un plato no dobla la pimienta.
El peso se pasa a onzas y el volumen a tazas. Los gramos de harina no se convierten en tazas, porque eso depende de lo apretada que esté.
Valores nutricionales por ración
Con las raciones base, calculados a partir de los ingredientes — no es una medición de laboratorio.
Calorías
680 kcal
Proteínas
44 g
Grasas
34 g
Hidratos
48 g
La carne se trabaja con agua helada y almidón de papa hasta formar una pasta pegajosa. Esa emulsión es lo que hace la albóndiga elástica en vez de arenosa.
Son grandes —unos cien gramos— y eso las separa de las albóndigas suecas. No se hacen bolas: se moldean óvalos aplanados.
La salsa nace del caldo con harina tostada. Debe ser oscura: la harina se tuesta a color avellana, y esa es la única fuente de profundidad.
Preparación
1
Trabaje la carne con el almidón, sal, pimienta, jengibre y nuez moscada durante cinco minutos.
2
Agregue el agua helada por cucharadas y siga amasando hasta que la masa quede pegajosa y pareja.
3
Incorpore la cebolla rallada y refrigere la mezcla veinte minutos.
4
Con las manos mojadas forme albóndigas ovaladas y aplanadas, de unos cien gramos cada una.
5
Dórelas en mantequilla cuatro minutos por lado y páselas a una olla.
6
Tueste la harina en la sartén con la grasa restante hasta color avellana y vierta el caldo batiendo.
7
Vierta la salsa sobre las albóndigas y guise veinte minutos. Sirva con papas, guisantes y arándanos rojos.
Detalles que cambian el resultado
El agua tiene que estar helada de verdad. Tibia no hay emulsión, y las albóndigas salen arenosas y secas.
Amase más de lo que parece razonable: lo pegajoso es la señal de que está lista, y hay que llegar ahí.
La salsa mejora al día siguiente. Los noruegos suelen hacerlas la víspera y recalentarlas con un chorrito de crema.