La acidez no es sabor sino química. Liga el calcio del queso, las hebras de proteína se sueltan y la masa queda homogénea en vez de separarse en goma y charco de grasa.
El almidón se mezcla con el queso rallado antes de cualquier calor, no se disuelve en el vino. Envuelve cada hebra y sostiene la emulsión todo el tiempo que la fondue pasa en la mesa.
El fuego siempre bajo, y se revuelve en ochos, nunca en círculos. El giro circular enrosca la masa y la corta; el ocho mezcla sin remolino.






