La regla del almíbar es absoluta: una de las dos cosas tiene que estar caliente y la otra fría. Baklava caliente y almíbar frío es el clásico; dos calientes dan masa empapada, dos fríos y el almíbar no penetra.
Entre las capas va mantequilla clarificada, no común. La común lleva agua y proteínas: el agua ablanda la masa y las proteínas se queman en la hora de horno.
Se corta antes de hornear, no después. La masa horneada se hace añicos bajo el cuchillo, y los cortes son los que dejan al almíbar llegar hasta el fondo.






