La shakshuka llegó a Israel desde el norte de África con los judíos tunecinos y libios. Del menemen turco la separan las especias y que los huevos quedan enteros: la yema debe correr en la salsa cuando se pincha.
La salsa se reduce hasta que la cuchara deja surco en el fondo de la sartén. Una salsa rala se desparrama, los huevos se hunden y se cocinan desparejos.
Las especias se fríen en el aceite antes de que llegue el tomate. El comino y el pimentón se abren en la grasa; en el agua quedan con gusto a polvo.






