El pescado se hace en dos tiempos: primero envuelto en papel de aluminio a calor indirecto y después dos minutos desnudo sobre el fuego directo. Así la carne se hace pareja y la piel llega a formar costra.
El mirto limón, una planta australiana de aroma cítrico intenso, es varias veces más potente que la ralladura. Se pone a pellizcos, y pasarse es facilísimo.
El barramundi se cocina con piel y se sirve entero. Aquí los lomos no pintan nada: la piel sostiene la forma del pescado sobre la parrilla e impide que la carne se reseque.