Del kazajo se distingue por la carne y la salsa: aquí va carnero, y la cebolla no se baña apenas en caldo sino que se guisa en grasa y caldo hasta una salsa espesa.
La masa se estira más fina y se corta en rombos, no en cuadrados. La diferencia es menor, pero es la primera que señala un cocinero kirguís.
La cabeza del carnero va al invitado mayor, que reparte las partes por jerarquía: la oreja al menor para que escuche a los mayores, el ojo a quien se le desea vista aguda. Es costumbre viva, no espectáculo.






