Se sirven de dos maneras: secos, con la salsa mezclada a los fideos, y en sopa, con el caldo aparte. Ambas son legítimas, y en los estados shan se elige según el clima.
La salsa se construye sobre tomate, no sobre coco: eso separa a los fideos shan de la mohinga birmana. Los tomates se reducen a pasta y dan la acidez y el cuerpo a la vez.
Las hojas de mostaza encurtidas y el maní molido van encima y no se mezclan de antemano. Su acidez y su crujido son el contraste con el fideo blando.






