Bibimbap significa literalmente «arroz mezclado», y la gracia está en que el mezclar le pertenece al comensal: el bol llega a la mesa como un cuadro ordenado por secciones y solo allí se destroza con la cuchara. Quien lo mezcla antes sirve arroz frito.
Cada ingrediente se cocina y se sazona por separado: ese es el verdadero trabajo del plato. La recompensa: cada verdura conserva su propio tono en vez de difuminarse en una sartén común.
El huevo va encima con la yema líquida: al mezclar, se une al gochujang y se convierte en la salsa que liga el arroz.
