Los copos se remojan en agua o zumo, no en leche. La leche entra por la mañana: durante la noche se agriaría, mientras que el agua deja que los copos se hinchen sin riesgo.
La manzana se ralla justo antes de servir y se incorpora en el acto. El zumo de limón en el remojo evita que se oxide, pero rallada con antelación pierde la frescura de todos modos.
Maximilian Bircher-Benner ideó el plato hacia 1900 para los pacientes de su sanatorio. La manzana era lo principal y la avena solo un aglutinante: las proporciones de hoy son las inversas.