Kavarma

Cerdo con champiñones y pimiento, guisado en cazuela de barro bajo un huevo.

25 min de preparación · 70 min de cocción · 4 raciones

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Raciones
4
Unidades

Ingredientes

  • aguja de cerdoen dados700 g
  • champiñones300 g
  • pimientos3
  • cebollas2
  • tomates3
  • huevos4
  • queso blanco en salmuera150 g
  • pimentón1 cda
  • ajedrea1 cda
  • vino blanco seco150 ml
  • aceite vegetal60 ml
  • perejil20 g
  • sal y pimientaal gusto

La sal y las especias crecen más despacio que el resto: doblar un plato no dobla la pimienta.

El peso se pasa a onzas y el volumen a tazas. Los gramos de harina no se convierten en tazas, porque eso depende de lo apretada que esté.

Valores nutricionales por ración

Con las raciones base, calculados a partir de los ingredientes — no es una medición de laboratorio.

Calorías
620 kcal
Proteínas
46 g
Grasas
40 g
Hidratos
16 g

Se cocina por raciones, en cazuelitas de barro llamadas gyuveche. Una cazuela común da otro plato: en un volumen pequeño la carne y la verdura se intercambian el sabor mucho más de cerca.

El huevo se casca por encima cinco minutos antes del final y se hornea hasta que cuaja la clara con la yema todavía líquida. Puesto antes se convierte en una tortilla.

La carne se dora de antemano en lugar de guisarse cruda. Sin ese paso la carne y la salsa quedan pálidas y la cazuela, aguada.

Preparación

  1. 1

    Dore el cerdo en dados grandes en aceite por todas sus caras.

  2. 2

    Añada la cebolla y los pimientos y fríalos siete minutos, hasta que ablanden.

  3. 3

    Eche los champiñones y saltéelos a fuego fuerte hasta que se vaya su agua.

  4. 4

    Retire del fuego, incorpore el pimentón y la ajedrea, vierta el vino y devuelva la sartén al fuego tres minutos.

  5. 5

    Añada los tomates picados, salpimiente y reparta todo en las cazuelitas.

  6. 6

    Hornee a 180 °C cuarenta y cinco minutos con las tapas puestas.

  7. 7

    Quite las tapas, casque un huevo en cada cazuelita, esparza el queso y déjelas ocho minutos más.

Detalles que cambian el resultado

  • La chubritsa —la ajedrea búlgara— es imprescindible aquí. Sin ella la kavarma deja de ser reconociblemente búlgara, y el tomillo no la sustituye.
  • Las cazuelitas no se llenan hasta el borde. El huevo necesita sitio arriba o se derrama en el horno.
  • Se sirve en la propia cazuela de barro sobre una tabla de madera. No es decoración: el barro conserva el calor y el plato no se enfría en la mesa.

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