El pan se hace con una masa madre que las familias finlandesas se pasan de generación en generación. La levadura da otro pan: sin una fermentación ácida larga la harina de centeno no se abre.
La masa no se amasa, se remueve: el centeno apenas tiene gluten, y la estructura viene de la acidez y no del trabajo mecánico. Queda pegajosa, y así debe ser.
El pan terminado reposa un día entero antes de cortarlo. Recién hecho está húmedo por dentro y se aplasta bajo el cuchillo; en un día el almidón se estabiliza y la miga cuaja firme y se corta limpia.