Sopa fría de remolacha con kéfir, acedera, pepino y huevo, rosa y marcadamente ácida.
25 min de preparación · 45 min de cocción · 5 raciones
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Raciones
Unidades
Ingredientes
remolacha500 g
acedera200 g
kéfir — frío1 l
pepinos3
huevos — cocidos duros5
cebolleta50 g
eneldo40 g
crema agria200 ml
patatas — para servir, calientes800 g
vinagre1 cda
salal gusto
La sal y las especias crecen más despacio que el resto: doblar un plato no dobla la pimienta.
El peso se pasa a onzas y el volumen a tazas. Los gramos de harina no se convierten en tazas, porque eso depende de lo apretada que esté.
Valores nutricionales por ración
Con las raciones base, calculados a partir de los ingredientes — no es una medición de laboratorio.
Calorías
320 kcal
Proteínas
15 g
Grasas
12 g
Hidratos
38 g
La versión bielorrusa se diferencia de la lituana por la acedera. Se cuece aparte y se incorpora al kéfir, y es ella la que aporta la acidez de más que al šaltibarščiai le falta.
La remolacha y la acedera se enfrían del todo antes de encontrarse con el kéfir. Con algo templado el lácteo fermentado se corta y la sopa sale en copos.
Se sirve con patatas calientes en un plato aparte. El contraste entre la sopa fría y la patata caliente es aquí tan obligatorio como entre los vecinos.
Preparación
1
Cueza la remolacha con una cucharada de vinagre para que conserve el color y déjela enfriar por completo.
2
Cueza la acedera cinco minutos en poca agua, hasta que oscurezca, y déjela enfriar.
3
Ralle grueso la remolacha ya fría y corte los pepinos en bastoncitos.
4
Mezcle la remolacha, la acedera con su caldo, los pepinos y las hierbas con la crema agria y sale.
5
Vierta el kéfir frío y remueva hasta obtener un rosa uniforme.
6
Métala en la nevera una hora para que la sopa se asiente y quede verdaderamente fría.
7
Cueza las patatas y sírvalas calientes aparte; en la sopa van las mitades de huevo.
Detalles que cambian el resultado
La acedera oscurece al cocerse: es normal y no estropea la sopa. El color lo pone de todos modos la remolacha.
El kéfir tiene que estar frío de nevera. A temperatura ambiente no aporta nada de la frescura por la que se come esta sopa.
El vinagre en el agua de la remolacha es obligatorio. Sin él pierde intensidad y la sopa sale de un rosa parduzco en vez de vivo.