Guisantes grises con tocino

Guisantes grises cocidos hasta ablandar con cebolla y panceta ahumada derretida. Comida letona de invierno y de Navidad.

15 min de preparación · 90 min de cocción · 4 raciones

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Raciones
4
Unidades

Ingredientes

  • guisantes grisesen remojo una noche500 g
  • panceta ahumadaen dados300 g
  • cebollas3
  • kéfirpara servir300 ml
  • pimienta negra1 cdta
  • salal gusto

La sal y las especias crecen más despacio que el resto: doblar un plato no dobla la pimienta.

El peso se pasa a onzas y el volumen a tazas. Los gramos de harina no se convierten en tazas, porque eso depende de lo apretada que esté.

Valores nutricionales por ración

Con las raciones base, calculados a partir de los ingredientes — no es una medición de laboratorio.

Calorías
610 kcal
Proteínas
28 g
Grasas
30 g
Hidratos
54 g

El guisante gris es una variedad local, más grande y más oscura que el verde, de piel gruesa y sabor a fruto seco. El guisante corriente se deshace en puré; aquí se quieren granos enteros.

El remojo es obligatorio y largo: doce horas como mínimo. Sin él hierven tres horas y aun así se quedan duros por dentro.

En Navidad el cuenco debe apurarse hasta el último guisante: según la tradición, cada uno que se deja es una lágrima el año que viene. Por eso las raciones se sirven pequeñas.

Preparación

  1. 1

    Ponga los guisantes en remojo doce horas en agua fría, cambiándola una vez.

  2. 2

    Escúrralos, cúbralos con agua nueva dos dedos por encima y hiérvalos sin sal una hora y veinte minutos, hasta que estén tiernos.

  3. 3

    Corte la panceta en dados y derrítala en una sartén seca hasta obtener chicharrones dorados.

  4. 4

    Añada la cebolla picada y fríala en la grasa que ha soltado hasta que esté blanda y dorada.

  5. 5

    Escurra los guisantes dejando algo de líquido en la olla y salpimiéntelos.

  6. 6

    Incorpore los chicharrones con la cebolla y la grasa a los guisantes y sírvalos calientes, con kéfir frío en un vaso.

Detalles que cambian el resultado

  • No se puede salar antes de que estén tiernos: la sal curte la piel y los guisantes no ablandan de ninguna manera.
  • La grasa no se escurre. Es precisamente ella la que convierte unos guisantes cocidos en un plato, y los letones la ponen con generosidad.
  • El kéfir forma parte del servicio y no es una bebida de acompañamiento. Le quita el peso a unos guisantes grasos.

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