Los sarmale moldavos son más pequeños que los rumanos, del tamaño de un pulgar. Se cuentan por docenas y no de uno en uno, y esa forma menuda deja más hoja ácida por cada bocado de carne.
La col se fermenta en cabezas enteras en lugar de usarse fresca. La acidez de la hoja es el sabor principal, y col fresca con vinagre no la sustituye.
Por encima va una capa de hojas rotas. Retiene el vapor e impide que las filas de arriba se sequen durante tres horas de horno.