La cebada se cuece hasta que se deshace del todo y se enfría por completo antes de incorporar la leche. En unas gachas templadas la leche agria se corta en grumos.
La base láctea se hace con leche cuajada o suero de mantequilla, no con leche fresca. La acidez es aquí todo el sabor, y con leche dulce salen otras gachas.
Se comen frías, en verano, en el campo. Es comida funcional —fría, ácida y saciante— y Letonia la ha incluido en su lista de patrimonio culinario protegido.