Las pipas de egusi se muelen y se echan en grumos en lugar de disolverse removiendo. Los grumos cuajan en el caldo y se mantienen reconocibles: esa es la textura correcta, y una sopa lisa se lee como un fracaso.
El aceite de palma se calienta hasta que se aclara, pero nunca hasta que humee. Recalentado pierde color y sabor, y en Nigeria calentarlo se considera un oficio en sí mismo.
La sopa se come con un swallow: fufu, eba o ñame majado. No se usa cuchara: se pellizca una bola de masa, se moja y se traga sin masticar.