La campana de la peka se apoya sobre una bandeja y se cubre por completo de brasas calientes. El calor llega desde arriba y por los lados en vez de por debajo, y todo se hace bajo el metal en su propio vapor.
La tapa se levanta una sola vez, a la hora y media, para dar la vuelta a las patatas. Cada apertura de más deja escapar vapor y la carne empieza a secarse.
La verdura y la carne se colocan en una sola capa y no se remueven nunca. La peka es un plato en el que intervenir solo perjudica, y en Dalmacia esa es su primera regla.