Toda la dificultad es una sola: la yema debe correr en el primer bocado, no en el aceite. La fritura toma menos de dos minutos, y pasarse es hacer otro plato.
La masa malsouka es más fina que el filo y no se quiebra al doblar. El filo sirve en dos capas, pero entonces los bordes se pegan con clara.
El brik se come con la mano, inclinado sobre el plato, empezando por una esquina. Es la manera aceptada, no torpeza.






