La masa se hace con margarina o grasa de cerdo y se enrolla en varias capas con grasa entre ellas. El hojaldre común sirve, pero el maltés es más graso y por eso más crujiente.
Rellenos hay exactamente dos: ricota y arvejas deshechas. Un tercero en Malta no existe, y las variantes tipo pollo o chocolate se venden a turistas, no a locales.
El de ricota se cierra en barquita de tapa abierta y el de arvejas en rombo. Por la forma se sabe qué hay adentro sin preguntar.






